Pocos libros han entrado en tantas casas musulmanas como Los Cuarenta Hadices del Imam al-Nawawi. Se memorizan de niño, se leen después de la oración, se explican en las madrasas y se recuerdan en los momentos difíciles. Son cuarenta dichos del Profeta ﷺ, la mayoría de dos o tres líneas, y los sabios los han descrito durante siglos como un resumen de toda la religión.
Esta guía cuenta quién fue el Imam al-Nawawi, qué escribió, por qué reunió estos hadices y qué dicen algunos de ellos, con el texto y el comentario de la primera edición en español que los acompaña del comentario clásico de Ibn Daqiq al-‘Id.
Quién fue el Imam al-Nawawi
Yahya ibn Sharaf al-Nawawi nació en 1233 (631 de la hégira) en Nawa, una pequeña población de la llanura del Hawrán, al sur de Damasco. De ella le viene el nombre: al-Nawawi, «el de Nawa».
Llegó a Damasco siendo muy joven, en 649 de la hégira (1251), y allí pasó el resto de su vida. Estudió con los grandes maestros de su tiempo y se entregó al conocimiento con una dedicación que se hizo proverbial. Perteneció a la escuela jurídica shafi’í y llegó a ser una de sus mayores autoridades; sus libros siguen siendo de los más estudiados de la escuela.
En 1267 fue nombrado director de la Dar al-Hadiz al-Ashrafiyya, la institución de enseñanza del hadiz más prestigiosa de Damasco, y la dirigió hasta su muerte.
Sus biógrafos insisten sobre todo en su forma de vivir. Comía una sola vez al día, después de la oración de la noche; no se ocupaba de su ropa ni de sus comodidades; no se casó, para no quitarle tiempo al estudio y a la adoración. Y mantuvo siempre su independencia frente al poder político.
En 1277, después de veintisiete años en Damasco, devolvió los libros que tenía prestados de las bibliotecas, visitó las tumbas de sus maestros y volvió a Nawa a ver a sus padres. Allí enfermó y murió, en diciembre de ese año, con cuarenta y cinco años. No dejó bienes ni hijos. Dejó, en cambio, una obra que se sigue leyendo en todo el mundo islámico más de siete siglos después.
Sus obras principales
Lo asombroso de al-Nawawi es cuánto escribió en tan poco tiempo, y cuánto de ello sigue en uso. Entre sus obras más conocidas están:
- Riyad al-Salihin (Los jardines de los justos): una gran recopilación de hadices ordenados por temas —la sinceridad, la paciencia, la veracidad, el buen trato a los padres, el recuerdo de la muerte—, pensada para la vida del creyente. Es, junto a los Cuarenta, su libro más leído.
- Kitab al-Adhkar (El libro de las invocaciones): las fórmulas de recuerdo de Allah y de súplica que recoge la Sunna para cada momento del día.
- Al-Tibyan: sobre las normas de conducta de quienes memorizan y recitan el Corán.
- Su comentario del Sahih de Muslim, uno de los más leídos de esa colección.
- Minhaj al-Talibin, un compendio de derecho shafi’í que sigue siendo uno de los textos más estudiados de la escuela.
- Y, por supuesto, Al-Arba’un al-Nawawiyya, los Cuarenta Hadices.
En español puedes leer Los jardines de los justos en edición bilingüe, o empezar por la selección Lo más granado de los Jardines de los justos.
Los Cuarenta Hadices: por qué los reunió
Reunir cuarenta hadices era ya una costumbre antigua cuando al-Nawawi se puso a ello. Él mismo lo cuenta en la introducción de su libro: el primero que conocía en haberlo hecho fue ‘Abd Allah ibn al-Mubarak, y detrás vinieron muchos otros, entre ellos al-Daraqutni, al-Hakim, Abu Nu’aim o al-Baihaqi.
La costumbre se apoyaba en un hadiz muy difundido: «Quien preserve para mi comunidad cuarenta hadices relativos a los asuntos de su dīn, Allah lo resucitará el Día de la Resurrección entre los juristas y los sabios». Al-Nawawi, con la honradez que le caracteriza, advierte de que los especialistas consideran débil ese hadiz, aunque tenga muchas vías de transmisión. Y aclara que no es en él en lo que se apoya, sino en dos dichos auténticos del Profeta ﷺ:
«Que el presente transmita al ausente».
«Que Allah ilumine el rostro de quien escucha mis palabras, las comprende y las transmite tal como las escuchó».
Lo que hizo distinta su colección fue el criterio. Otros sabios habían reunido cuarenta hadices sobre un solo tema: los fundamentos de la religión, el derecho, el desapego del mundo, la cortesía o los sermones. Al-Nawawi quiso reunir cuarenta hadices que abarcaran todos esos temas a la vez, y que cada uno fuera un principio fundamental del dīn. En sus palabras, son hadices de los que los ulemas han dicho «que en torno a él gravita el islam, o que representa la mitad del islam, o un tercio de él».
Se impuso además dos condiciones. Que fueran auténticos —la mayoría están en las colecciones de al-Bujari y Muslim— y que se pudieran memorizar: por eso los dio sin las cadenas de transmisión, «para facilitar su memorización y para que su beneficio alcance a un mayor número de personas».
El resultado es un libro que cabe en unas pocas páginas y que, sin embargo, apenas deja nada fuera: la creencia, la adoración, lo lícito y lo ilícito, el carácter, el trato con los demás, la relación con Allah.
Seis hadices para entender la colección
Los textos que siguen son los de nuestra edición, traducidos por Abdulhasib Castiñeira, con una idea del comentario de Ibn Daqiq al-‘Id.
1. Las obras dependen de las intenciones
«Ciertamente, las obras dependen de las intenciones, y cada persona obtendrá únicamente aquello que haya pretendido con su intención» (al-Bujari y Muslim)
Es el primero de la colección y no por casualidad: también al-Bujari abrió con él su Sahih. El Imam al-Shafi’í y el Imam Ahmad dijeron que este hadiz comprende un tercio del conocimiento, porque toda acción procede del corazón, de la lengua o del cuerpo, y la intención es la parte que corresponde al corazón. Dos personas pueden hacer exactamente lo mismo y no haber hecho la misma obra.
2. El hadiz de Yibril: islam, iman e ihsan
Un hombre desconocido, de ropas muy blancas y sin rastro de viaje, se sienta ante el Profeta ﷺ y le pregunta por el islam, por la fe y por la excelencia. Cuando se marcha, el Profeta ﷺ revela que era el ángel Yibril, «que había venido para enseñaros vuestro dīn». La definición de la excelencia es una de las frases más citadas de toda la tradición:
«Que adores a Allah como si Lo vieras; pues, aunque tú no Lo veas, Él ciertamente te ve» (Muslim)
Ibn Daqiq lo llama, por su alcance, la «Madre de la Sunna»: todas las ciencias de la religión se remiten a él. Si quieres profundizar en los tres niveles que describe, tienes nuestra guía sobre los pilares del islam y del iman.
3. El dīn es lealtad
«El dīn es lealtad (al-naṣīhah)». Preguntamos: «¿Hacia quién, oh Mensajero de Allah?». Respondió: «Hacia Allah, hacia Su Libro, hacia Su Mensajero, hacia los dirigentes de los musulmanes y hacia el conjunto de los musulmanes» (Muslim)
Ibn Daqiq se detiene en la palabra naṣīhah, que suele traducirse como «consejo» y se queda corta. Significa desear íntegramente el bien para el otro y procurar que obtenga todo lo que le beneficia; en árabe, dice, no hay una sola palabra que exprese por sí sola todo su contenido. Es un buen ejemplo de por qué estos hadices necesitan comentario: una traducción rápida da la impresión de haberlos entendido.
4. No te enfades
Un hombre dijo al Profeta ﷺ: «Aconséjame». Él respondió: «No te enfades». El hombre repitió su petición varias veces, y el Profeta ﷺ le respondió siempre: «No te enfades» (al-Bujari)
Uno de los más breves de la colección. El comentario recuerda que la ira hace perder el equilibrio y empuja a decir y hacer lo que luego se lamenta, y cita otro dicho del Profeta ﷺ: «El fuerte no es quien vence a los demás en la lucha; el verdaderamente fuerte es quien se domina a sí mismo cuando se enfurece».
5. Guarda a Allah y Él te protegerá
«¡Oh, muchacho! Te voy a enseñar unas palabras: Guarda (los límites de) Allah y Él te protegerá. Guarda (los límites de) Allah y lo encontrarás ante ti. Cuando pidas algo, pídeselo a Allah; y cuando busques ayuda, búscala en Allah» (al-Tirmidhi)
El Profeta ﷺ se lo dijo a Ibn ‘Abbas, que entonces era un muchacho y estaba detrás de él. Es quizá el hadiz de la colección que mejor se enseña a los pequeños: habla de confianza, de a quién se le pide y de que nada de lo que Allah no haya decretado puede beneficiarnos ni perjudicarnos.
6. La amplitud del perdón de Allah
«¡Oh hijo de Adán! Mientras Me invoques y deposites tu esperanza en Mí, te perdonaré por lo que hayas hecho, y no me importará. ¡Oh hijo de Adán! Aun cuando tus faltas alcanzaran las nubes del cielo y luego Me pidieras perdón, te perdonaría» (al-Tirmidhi)
La colección se cierra con este hadiz qudsi, palabras de Allah transmitidas por el Profeta ﷺ. Ibn Daqiq dice que contiene «inmensas albricias». Es difícil encontrar un final mejor para un libro que empieza hablando de las intenciones: quien ha leído los cuarenta y se ha visto lejos de ellos encuentra al final la puerta abierta.
El comentario de Ibn Daqiq al-‘Id
Los Cuarenta Hadices son tan concisos que, desde muy pronto, los sabios los comentaron. Entre todos esos comentarios, el de Ibn Daqiq al-‘Id (1228-1302) ocupa un lugar especial: es uno de los primeros y sobre él se edificaron muchos de los posteriores.
Ibn Daqiq se formó en Egipto y en Damasco, y alcanzó tal dominio de las escuelas malikí y shafi’í que podía dictaminar en las dos. Eso se nota en su comentario: cuando trata una cuestión jurídica no defiende una escuela frente a otra, sino que examina las pruebas. Y tiene una capacidad de condensación extraordinaria. Se detiene en el peso de cada palabra, descubre el concepto que hay detrás de un término que parecía sencillo, extrae el principio y sigue adelante. Explica sin abrumar.
Cómo leer los Cuarenta Hadices
Es un libro que se presta a muchas lecturas, y no hace falta leerlo de un tirón:
- Uno al día. En muchas familias se lee un hadiz después de la oración y se comenta en voz alta. En cuarenta días se ha recorrido el libro entero, y se puede volver a empezar.
- En un círculo de estudio. Un hadiz por sesión, con su comentario, da para una clase completa. Por eso es un texto habitual en mezquitas y madrasas.
- De memoria. La mayoría son breves y al-Nawawi los preparó precisamente para eso, quitando las cadenas de transmisión.
- Como puerta de entrada. Para quien acaba de llegar al islam, es una forma de conocer lo esencial de las enseñanzas del Profeta ﷺ sin perderse en detalles. Si estás empezando, puede acompañar a nuestra guía qué es el islam.
Nuestra edición
Los Cuarenta Hadices del Imam al-Nawawi
En Lauh Editorial acabamos de publicar Los Cuarenta Hadices del Imam al-Nawawi, y es la primera vez que en español se edita la obra con un comentario de la importancia del de Ibn Daqiq al-‘Id. Queríamos un libro que pudiera usarse como manual, para estudiar solo o en compañía:
15,90€Añadir al carrito
- Cada hadiz en árabe vocalizado, junto a su traducción.
- El comentario completo de Ibn Daqiq al-‘Id a cada uno.
- La traducción y las notas de Abdulhasib Castiñeira, que aclaran en dos líneas lo que el comentario da por sabido.
- Un glosario de términos.
- 352 páginas, 22 x 15 cm, rústica con solapas.
Si quieres seguir con otras colecciones, tienes nuestra guía de hadices en español y el resto de libros clásicos del islam.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue el Imam al-Nawawi?
Yahya ibn Sharaf al-Nawawi (1233-1277) fue un sabio de Damasco, una de las mayores autoridades de la escuela shafi’í y autor de obras como Los jardines de los justos, el Libro de las invocaciones y los Cuarenta Hadices. Murió con cuarenta y cinco años.
¿Qué son los Cuarenta Hadices de al-Nawawi?
Una selección de dichos del Profeta ﷺ que al-Nawawi reunió porque cada uno es un principio fundamental de la religión. Tratan de la creencia, la adoración, lo lícito y lo ilícito, el carácter y el trato con los demás, y la mayoría proceden de las colecciones de al-Bujari y Muslim.
¿Por qué cuarenta?
Era una costumbre de los sabios desde los primeros siglos, inspirada en un hadiz sobre quien preserve cuarenta hadices para la comunidad. Al-Nawawi advierte de que ese hadiz es débil y dice apoyarse en otros auténticos que animan a transmitir las palabras del Profeta ﷺ.
¿Por dónde empiezo a leerlos?
Por el principio: el primero, sobre las intenciones, es la base de todos los demás. Leer uno al día, despacio y con su comentario, suele funcionar mejor que leerlos todos seguidos.
¿Quién fue Ibn Daqiq al-‘Id?
Un sabio egipcio (1228-1302) que dominó las escuelas malikí y shafi’í. Su comentario de los Cuarenta es de los más antiguos y sirvió de base a los posteriores; destaca por su precisión y por detenerse en el sentido exacto de cada palabra.

























































