Imam Al Qurtubi, El Sabio Cordobés

Imam al qurtubi, el sabio de córdoba

Su etapa en Córdoba

Su nacimiento tuvo lugar en la época en la que el gobierno de los almohades en la Península estaba en pleno declive, bajo el mandato del califa Muhammad al-Nassir, que gobernó entre el 1198 y 1213, por lo que los historiadores datan entre estas fechas su nacimiento. Fue el responsable del desastre producido en la batalla de Navas de Tolosa.

Batalla de navas de tolosa

De padres granjeros, su origen y primeros años fueron humildes. En su libro al-Tadkira, cuenta cómo de joven, junto a sus compañeros, iban al cementerio a recoger caolín, para luego venderlo a los fabricantes de losas cerámicas y agujeros. Y cuenta como anécdota, que a veces, al remover la tierra en busca del caolín, aparecían huesos y restos de carne. Sin embargo, esto no impidió que Al Qurtubi desarrollara una exquisita formación en las ciencias del Corán, de los hadices del profeta, jurisprudencia islámica y lengua árabe.

Su formación intelectual, de mano de grandes maestros, tuvo lugar en la ciudad de Córdoba. Allín, aprendió las 7 formas de recitación del Corán de mano de Abu Yafar b. Abi Huyya, maestro especialista en hadiz, gramática y jurisprudencia.

También se formó con Abur Amir Yahya, que tenía una rivalidad con ibn rushd o Averroes, y se convirtió en su maestro determinante en la etapa andalusí de formación de Al-Qurtubi.

También se formó en las ciencias del sufismo de mano de Abu l-Asbag.

Debido al hostigamiento cada vez mayor de los cristianos sobre la provincia de Córdoba, que culminaría con la conquista de la capital y el valle del Guadalquivir, Al Qurtubi quedó huérfano de padre a temprana edad. Este hecho, provocó una situación que nos deja entrever la actitud inconformista y respeto hacia el conocimiento que tenía, siempre llegando a la raíz del asunto. 

La muerte de su padre tuvo lugar por una emboscada de los cristianos mientras estaban trabajando en los campos, por lo que a la hora de enterrarlo, no sabía si debía tratarle como mártir, o si bien debía lavar su cadáver y tratarlo como si hubiese muerto por una causa ordinaria. Así que preguntó a sus maestros, en los que encontró discrepancia, ya que algunos le decían que era mártir, mientras que otros no. Ante la duda, se dirigió al gran Cadi de Córdoba, Abul Hasan, que tras consultar con un grupo de alfaquíes, determinó que no debía ser enterrado como mártir, dictamen que fue acatado y cumplido por el joven. Tras ello, y fruto de su insatisfacción, decidió investigar por su cuenta en otras obras de jurisprudencia, llegando al tiempo a la conclusión de que sí debía haberlo enterrado como mártir. 

Otra situación que nos ayuda a entender mejor el carácter de al Qurtubi, y el gran amor y respeto que tenía hacia el noble corán, fue cuando, en las afueras de Toledo, dos jinetes cristianos le perseguían por el campo. Sin hallar cobijo ni donde poder esconderse, se echó a un lado del camino y comenzó a recitar el inicio del Sura Yasin junto con otras aleyas del corán. Según sus propias palabras, Allah le protegió al recitar estas aleyas ya que cegó los ojos de los jinetes, que al pasar por su lado, no le vieron.

Migración de Al Andalus

La salida de Al Andalus, fue un hecho amargo para Al Qurtubi. Probablemente, la causa fue cuando Córdoba cayó en manos cristianas, ya que el tratado de rendición firmado suponía la expulsión de todos los musulmanes de la zona. Ante este hecho, declaró que para él no eran preceptivas las órdenes de los gobernantes de su época, debido a su corrupción e ineptitud, siendo los estudiosos y transmisores de hadices y fiqh las únicas autoridades que él respetaría.

De lo poco que se sabe tras su salida de Al-Andalus, es que recaló en Egipto. En Alejandría, culminó sus estudios de hadiz y jurisprudencia de las manos de otro maestro de córdoba, Ibn al-Muzayyin, que tuvo una notable influencia en el entendimiento de las ciencias del Hadiz de al Qurtubi. También en Alejandría se instruyó en las ciencias jurista del fiqh maliki.

Terminó asentándose en las riberas del Nilo, donde hoy en día se encuentra la ciudad Menia, donde continuó con sus estudios de Fiqh Maliki, sufismo y tradición proféticas y Sunna de mano de ABu Ali Al Hassan, descendiente de Abu Bakar Al Siddiq. Para situarnos en una línea temporal, este encuentro tuvo lugar en el 1259.

Pero Al Qurtubí, en búsqueda siempre de maestros de los que aprender, continúo viajando por Egipto, donde siguiendo la ribera del Nilo en dirección sur, fue a aprender de Sihab al Din al Qarafi, especialista en jurisprudencia Maliki. En este momento, tanto su maestro como Al Qurtubi eran ya especialistas cada uno en su campo: Al Qurtubi en exégesis coránica y la ciencia de los Hadices, y Al Qarafi en metodología legal y teología discursiva. Por aquel entonces ya había compuesto una de sus obras, Tadkira.

Como especialista en la materia que era, sabios de otras ciudades empezaron a pedirle permiso para transmitir y enseñar sus obras. Y es que por aquel entonces, Al Qurtubi estaba entregado a la formación y también a la enseñanza. Desde Granada, Marrakech y otras ciudades próspera de aquella época del Islam, se empezaron a enseñar las obras y compendios de este sabio Cordobés.

Al Qurtubi murió en Alejandría, en el año 1273, en la ciudad de Minya. Lugar en el que hoy se erige una gran mezquita con su nombre y su tumba es motivo de visita y peregrinación por la baraka que hay en ella.

El carácter de Al-Qurtubi

Llevó una vida muy modesta, dedicada al estudio y la enseñanza, y a actos de devoción así como la escritura de sus obras. Rechazó en todo momento ocupar cargos de tipo jurídico como cadi, que le proponían los gobernantes de turno, ya que aborrecía el poder político y sus círculos. 

Defendía la necesidad de regresar a los fundamentos de la religión y de la Shariah para, primero intelectualmente y luego espiritualmente, entender la ley sagrada y comprender las razones que determinan la obligatoriedad de su cumplimiento.

En materia de Fiqh, podemos afirmar que predicaba el Madhab Maliki. Recordemos que sus primeros años fueron en Córdoba, donde la escuela Maliki era la predominante. También sus profesores formaban parte de este Madhab. En cuanto a materia teológica, se acercaba al racionalismo moderado de la escuela Ashari, aunque se declaraba adepto de la escual muhaqiqqun “los buscadores incansables de la verdad”

Su independencia de criterio lo llevó a disentir de la doctrina dominante en una serie de cuestiones, como el permiso para las lactantes de amamantar a sus bebés en público, sin insistir en la necesidad o bien conveniencia de ocultarse para hacerlo, la justificación de la obligación de que las mujeres se tapen la cara, el estatus de la virgen María –a la que pone al mismo nivel que el resto de los profetas–, el sacrificio de Ibrahīm, etcétera

Al-Qurṭubī acepta ser caracterizado como un experto sunní en Corán y hadiz que combinó el ascetismo con el racionalismo, actitud en la que se diferenciaría de su admirado Ibn `Abd al-Barr, opositor declarado de la teología discursiva. El ascetismo de al-Qurṭubī simpatiza con ciertas maneras de misticismo rechazadas por sus coetáneos andalusíes, mas carente de tonos mahdistas. Su resistencia a juzgar a místicos como Ibn Masarra con la dureza con la que fueron juzgados por otros sabios andalusíes, se combina con una marcada inquina de cara a los excesos. Por servirnos de un ejemplo, rehusaba una compensación económica por un servicio prestado al sultán, a menos que se tuviera certeza del origen irregular de esos fondos; el estatus legítimo o bien ilícito de los bienes procedentes del erario público era, a su juicio, responsabilidad exclusiva del sultán. El ascetismo, decía al-Qurṭubī, “es una virtud muy loable, mas nadie está autorizado a declarar prohibido lo que Allāh dijo que estaba permitido”.

Las obras de al-Qurṭubī, lo mismo que su vida, giraron en torno al Corán, la fuente de la que todo mana; el hadiz, la jurisprudencia, la teología discursiva, la gramática, la práctica del sufismo sirven como complemento para entender la dimensión normativa del texto sagrado y la adaptación del mensaje coránico a la vida real.

Libros de Al Qurtubi

Comentarios del corán en español

Tafsir Al Qurtubi

Entre las obras de Imam Al Qurtubi, algunas editadas, otras que nunca llegaron a ver la luz, cabe destacar los comentarios del corán al Español.

Una obra indispensable para llegar a entender en profundidad el Noble Corán.

La lectura directa del Corán, puede llevar a confusiones e interpretaciones erróneas, ya que cuenta con aleyas que requieren de contexto y explicación para un correcto entendimiento de las mismas.

En el Compendio del Tafsir del Corán, encontrarás toda la información sobre cómo y cuándo descendieron cada una de las aleyas, el contexto de las mimas, qué las hace abrograntes y mucho más.

Sin duda, un libro fundamental para los musulmanes, y ahora en Español.

tafsir quran español